En la red se pueden ver multitud de entradas referidas a la Torre de la Morita, en el término de Benalup-CasasViejas. Magnífica torre árabe de inmejorables vista sobre la Janda, pero en estado de abandono.
No encontramos, sin embargo, entrada alguna que se refiera a la cueva del mismo nombre, ubicada en una ladera del arroyo denominado de Benalup, enfrente del actual campo de golf y en la parte norte de la de la finca en que se halla la torre. Desconocemos si se tiene prohibida la entrada a la finca o que tal vez ha quedado en el olvido de los benalupenses.
Hace cincuenta a años un grupo de monaguillos que ayudaban al Padre Muriel en sus labores la iglesia --Leonardo Ruiz Estudillo, Miguel Fernández Sánchez, José Clavijo M., Eliseo Benítez R., Eduardo Pérez, Manuel Barberán y un largo etcétera,entre los que me encuentro, hacíamos nuestros pinitos en espeleología adentrándonos en esta cueva, de difícil acceso y peor trazado, tratando de localizar, que no de descubrir, algo importante que pudiera permanecer dormido en sus entrañas.
Con trozos de velas que sustraíamos de la sacristía de la parroquia, que lógicamente ocultábamos a Don Manuel, os desplazábamos a la citada gruta y, una vez dentro, nos arrastrábamos, como buenamente podíamos, y escarbábamos tierras y excrementos de murciélagos, retirando rocas desprendidas del techo para que, haciendo más amplio el camino, se profundizara más hasta que nos encontrábamos con galerías selladas por los desprendimientos frente a los que quedaba suspendida la exploración.
Se nos comentaba por aquellos entonces que aquella cueva o galería subterránea había sido construida por los moros y enlazaba con las cuevas del Algar y, desde allí, con el castillo de Medina Sidonia, pues los árabes después de tantos años de permanencias en nuestras tierras habían dispuesto esta red de subterráneos para posibles defensa y escapatoria. Seguro es que estas antiguas versiones transmitidas oralmente desde muchas generaciones pretéritas llegaron muy distorsionadas a nosotros, que siempre pensábamos que esta cueva había sido realmente construida por los árabes y que necesariamente tendría que albergar grandes vestigios de su paso por Benalup-Casas Viejas. Sólo quedarán, si las humedades y las goteras no las han borrado, los nombres de aquellos aprendices de espeleólogos de Benalup, que nunca llegaron a serlo.
Convenimos, no obstante, que, por tratarse de terrenos calcáreos, con grandes lagos subterráneos --cerca está la denominada Lagunilla de España-- los techos de rocas cedían hasta las profundidades, dando paso a la formación de este tipo de cuevas, de las que la única que quedó descubierta por la zona fue la que nos ocupa.
Y no lo es porque sea un monumento arquitectónico o turístico. Apenas albergaba algunas estalactitas de carbonato cálcico y, por entonces, grandes colonias de murciélagos. Sin embargo, era adorable transitar por el arroyo de Benalup, lleno de manantiales de límpidas y puras aguas salvando las lomas plagadas de lentiscos, acebuches y cambrones, lenta y dulcemente caminaba hasta los molinos de Benalup, ubicados un poco más abajo de la Torre de la Morita.
